El retinoblastoma es un cáncer ocular poco común que se origina en la retina en desarrollo y afecta principalmente a niños y niñas menores de 3 años. Se estima que cada año impacta a unos 8.000 bebés y niños en todo el mundo. Sus primeros signos pueden pasar desapercibidos, por lo que la detección precoz es fundamental para evitar complicaciones graves, incluida la pérdida de visión o incluso la vida del paciente.
El tratamiento del retinoblastoma suele iniciarse con quimioterapia sistémica o con intraarterial. El Hospital Sant Joan de Déu Barcelona ha sido pionero en Europa en la aplicación de esta técnica, que permite preservar el ojo en muchos casos. Sin embargo, algunos tumores se reactivan, lo que puede implicar la pérdida de visión o la extirpación del ojo. Estas decisiones médicas complejas generan un gran impacto emocional en las familias, especialmente en países con menos recursos, donde la metástasis sigue siendo una causa frecuente de mortalidad.
Frente a esta realidad, el proyecto de investigación busca reducir el número de niños enucleados y disminuir los casos de ceguera, mejorando la calidad de vida de los pequeños con retinoblastoma. Además, se propone estudiar en profundidad el proceso de metástasis, con el objetivo de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas más eficaces.